La zurda de diamantes nos ha abandonado 28-08-2007

jueves 25 de junio de 2009

No, we cant

FOOTBALL David Villa España-Estados Unidos Spain-United States Confederations Cup 2009 Copa Confederaciones / Foto EFE - 0

El frío de Bloemfonteain, las trompetas, una temporada muy larga y una sospechosa relajación han evitado la final que se presuponía ante Brasil. Se sacarán conclusiones tras este fracaso de la Copa Confederaciones, pero antes de eso, hay que señalar que lo realmente importante tiene que ocurrir dentro de 365 días en estas mismas tierras.

Lo cierto es que Estados Unidos comenzó avisando. Un par de tiros cruzados y un Capdevila siempre superado hacían pensar que la semifinal no iba a ser tan fácil como esperábamos.

Los de Del Bosque lo intentaban, pero si el partido ya pesaba más lo hizo tras el gol de Altidore, recibiendo al borde del área y batiendo a Casillas con un fuerte disparo. Algo más pudo hacer el capitán y algo más debería haber hecho España tras el gol.

Se intentó en todo momento, tiros lejanos de Alonso, sacudidas de Ramos por la derecha e intentos siempre baldíos de Riera. Torres y Villa no veían puerta. Les costó recibir porque no tuvieron como socio a la mejor versión de Xavi y tampoco a Cesc, pero sobre todo a la movilidad de Andrés Iniesta.

La segunda parte parecía otra cosa. Buenos minutos de fútbol y un par de velocidades más, pero tampoco llegaba el gol ni las ocasiones claras. Los norteamericanos se replegaron bien y los nuestros estaban demasiado desesperados.

Todo se acabó cuando Dempsey aprovechó un despiste de sergio Ramos dentro del área pequeña. El sevillano se encantó y el yankee fue más listo e hizo el segundo. Tal vez esta acción defensiva y la inoperancia en ataque fuera el calco perfecto de lo que ha sido España en esta competición.

¿Fracasa Del Bosque? ¿Los jugadores? ¿Temporada muy larga? ¿Demasiada falta de concentración por demasiados rumores de fichajes? ¿Las trompetas? Son muchas preguntas que habrá que ir respondiendo. Lo cierto es que la final no la jugaremos contra Brasil, ni contra Sudáfrica. Ni contra nadie. Un perfecto desconocido nos ha puesto otra vez desde el punto de partida. Lo grave será si esto mismo vuelve a ocurrir dentro de un año.

Dale una patada en el trasero al pesetero

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