Este post va escrito con el corazón, con el máximo afán conciliador, con la única intención de que se haga un poco de Justicia.
Y va dirigido a esos miles de Sevillistas (que son miles, ya lo sé) que no tragan al entrenador del Sevilla FC. Va dirigido incluso a aquellos que insultan (los hay, constato realidades, no me invento nada ni trato de dividir a la afición, quede esto claro para esos demagogos muertos de hambre que no son nadie y que andan por la vida como si alguien fueran) al entrenador de su equipo, a sus jugadores, a su presidente, etc.
Va dirigido a ti que me lees y te sientes o te sabes dentro de este grupo de sevillistas que, repito, existe y es muy numeroso y no lo he creado yo, ni le he dado vida.
Estáis ahí.
Piensa un poco. Todos queremos lo mejor para el club de nuestras almas. Todos queremos verle siempre arriba, verle ganar siempre, sumar y sumar puntos.
Todos queremos (ahora que sabemos lo que es por quintuplicado) saborear la indescriptible Gloria de levantar títulos.
Mi propuesta es la siguiente: ¿Por qué no pruebas a darle tu apoyo al entrenador de tu equipo?
Me gustaría que leyeras este post con el mismo afán de buen rollo con el que está escrito.
Jiménez.
Lleva más de un año trabajando por y para nuestro, su, equipo.
Y lleva más de un año trabajando en las condiciones más adversas que uno pueda recordar.
Creo que no existe precedente alguno que mi memoria pueda brindarme de un entrenador del Sevilla FC que haya tenido que trabajar con tanto y tan durísimo en contra.
Y, qué incongruencia y qué injusticia, con tan buenos resultados.
Con este pésimo y horroroso caldo de cultivo que tiene Jiménez desde que llegó, tiene un tremendo mérito lograr lo logrado en la pasada campaña y lo que está logrando, pese a todo, en esta.
El año pasado, lo recordaré una vez más, en las treinta jornadas que dirigió a nuestro Sevilla fue el tercer mejor equipo de España.
Este año, lleva catorce jornadas y lo mismo: el tercero del fútbol español.
Y, párate a pensar, en qué demenciales condiciones.
Con los siete y medio papafritas de siempre (Radio Londres por soberbia y los del portal anaranjado por odios personales) creando un clima beligerante, rastrero, humillante incluso contra el técnico del Sevilla FC.
Todo perfectamente planeado, estudiado y ejecutado. Eligiendo a conciencia los momentos de debilidad (un par de malos de resultados) para dar salida a tanta porquería como acumulan en sus adentros.
Con miles de sevillistas en contra, pitándole a las primeras de cambio, faltándole al respeto, insultando, creando un clima irrespirable desde la grada y desde donde sea en contra de Jiménez.
Y a pesar de todo eso, ahí está el Sevilla de Jiménez.
A los papafritas ni me dirijo porque lo de estos impresentables no tiene remedio. Tampoco me dirigiré a los béticos de la lechuga mediática, porque esos son impresentables por partida doble y tampoco la cosa tiene mucha solución.
En el pecado llevan la penitencia.
Pero a mis hermanos sevillistas, permitídemlo, si me dirijo.
Con tanto y tan gordo en contra estamos donde estamos.
Sin unidad no somos nada.
Como reza la sentencia que estos días viene abriendo el blog la unidad y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo.
Unidad y variedad en la unidad.
¿Por qué no lo intentas?
¿Por qué no cambias de actitud y le prestas tu apoyo?
¿Dónde podríamos llegar todos a una, todos con nuestra gente, si con los líos que tenemos encima estamos cuartos con los mismos puntos que el tercero y con opciones el domingo de ser segundos, vivos en Copa del Rey y en Copa de la UEFA?
¿No crees que puede ser el momento de despegar?
¿No sería mejor hacerlo arropando a los nuestros, esos que, además, llevan un año demostrando que su trabajo no es tan malo?
Ahí queda este post, con toda mi intención conciliadora y en pos de la mayor grandeza de nuestro Sevilla Fútbol Club.
Tómalo tú de esa misma manera.
¿Sería posible?
Publicado por Jesus Alvarado en su blog. http://www.jesusalvarado.com/
