El Cádiz no está dispuesto a llorar como una mujer lo que no ha sabido defender como un hombre. Las leyes están para cumplirlas y a eso se agarra el club que preside Antonio Muñoz, como si fuera un clavo ardiendo. Y es que nada quema más que el infierno de la Segunda División B.El Sevilla llegó a ver las llamas muy cerca en el año 1995. El 1 de agosto, la Liga de Fútbol Profesional enviaba un comunicado a todos los medios de comunicación en el que se anunciaba que tanto el equipo hispalense como el Celta de Vigo descendían a la categoría de bronce por irregularidades a la hora de presentar los avales correspondientes. 16 días después, la LFP aprobaba la propuesta de ampliación a 22 clubes para Primera División y el Sevilla apagaba las llamas para abrazar la salvación. Lo que más recuerda de aquel mes de agosto José María del Nido, por entonces vicepresidente del consejo presidido por Luis Cuevas, es "la respuesta de la afición". El presidente del Sevilla afirmaba en el día de ayer que el Cádiz no tiene, "ni mucho menos", los dos pies en Segunda B. "No quiero hablar mucho del tema porque el Córdoba está por medio, y no sé qué decidirá el Comité de Competición, pero con la ley en la mano es el Cádiz el que se salva y es el club cordobés quien desciende", adelantaba el máximo dirigente del club hispalense. Del Nido añadía que la presión popular ayuda a salir airoso de este tipo de situaciones: "La afición del Sevilla se comportó de una forma ejemplar tras la decisión de la LFP. Fue una enorme demostración del amor por unos colores. Recuerdo que partió de unos pocos aficionados y se acabó metiendo en la calle a más de treinta y cinco mil personas. Era agosto, y vino gente hasta de la playa para manifestarse a favor de su equipo".
"No sé qué hubiera pasado sin las manifestaciones de los sevillistas", recuerda también Monchi, que en aquel año era un miembro más de la plantilla. Respecto a la situación del Cádiz, Monchi no aporta un juicio de valor, pero saca a la palestra el dato de los casi 40.000 aficionados de su equipo que salieron a la calle para evitar el descenso a Segunda División B. "No puedo entrar en interpretaciones de la norma, pero el apoyo de la ciudad es importante en estos casos. En agosto de 1995 nosotros estábamos concentrados en Chiclana, y vinieron seis mil seguidores a apoyarnos. Luego salieron a la calle en Sevilla en pleno mes de agosto, con todo el calor del mundo, treinta y cinco mil personas". "El palo del Cádiz ha sido gordo, y a ver qué pasa finalmente. Salir a la calle no está de más, el fútbol es una filosofía de vida y en el caso de Cádiz más todavía", reflexionó.
Ramón Somalo es otra parte del sevillismo que recuerda los acontecimientos del verano de 1995, cuando el club de Nervión se debatía entre jugar en Primera o caer al pozo de Segunda B. El presidente de la Federación de Peñas Sevillistas se vuelca con el Cádiz: "El sentimiento que tenemos es que os den la razón. Así lo desea el noventa y nueve por cinto de la afición sevillista. No queremos que baje el Córdoba. Entendemos que la Segunda A es una categoría que se presta para que se pueda ampliar a 23 equipos". Somalo lanza un mensaje al cadismo: "Si existe alineación indebida, hay que volcarse. En agosto de 1995 pusimos a cuarenta mil seguidores en la calle. La ciudad de Cádiz debe creer en lo que hace su club y entre todos tienen que hacerse oír", concluyó el dirigente de las peñas sevillistas.
